Ana Luisa Figueredo

FOLLAJE y THEOBROMA CACAO

Figueredo entiende que no se puede hablar entre pares con las hojas de los árboles. Se merecen una forma de dirección más respetuosa. Ella compone poesía para exaltar la presencia de la naturaleza. Ella coquetea cómplice con una luz mansa, hasta que las hojas se rinden y bailan. Cada fotografía es un fragmento de naturaleza desnuda, sin prejuicios, relajada, vista a simple vista. La artista deja huellas en su camino para aclarar el misterio que ha creado. El cacao alineado en rectángulos, triángulos y cuadrados, crea una ilusión óptica que produce extrañeza y provoca el deseo de comprender lo que quiere decirnos. Estas imágenes nos permiten leer el cacao de una manera diferente, personal y única, en la que la belleza cromática de la semilla se convierte en el símbolo que se conjuga de múltiples maneras.

María Ángeles Octavio.